Descripción del curso
La teoría critica o critica a la racionalidad, no ha de confundirse con la Escuela de Fráncfort, aunque por allí
deberá pasar, si quiere volver a su fundamento y justificación esenciales. De hecho, no debería existir un
nombramiento exclusivo a algo que pudiera llamarse “teoría crítica”, pues se da por hecho que toda
elucubración, o construcción orden intelectual, es “crítica” por excelencia; no obstante, parece ser que,
precisamente, ahí está el inicio mismo de su existir: si bien toda teoría emerge siendo crítica a lo instituido en
el seno de lo social y lo humano, tiende olvidar rápidamente de su origen y necesidad de ser.
La racionalidad es la apuesta de quien renuncia a la pureza de la fe y/o la intuición y asume, que es el discurso
lo que, finalmente, debe amparar el accionar del sujeto en procura de su bienestar, sea bien en lo individual o
lo colectivo. Y, paso seguido, sabedor de las dificultades de sus producciones discursivas, quien toma como
único apoyo a estas, supone necesaria las continuas e inacabadas reflexiones sobre el discurso mismo. Detener
el acto reflexivo sobre el discurso y sus efectos en procura del bienestar del sujeto y la sociedad que habita, es
lo que preocupa y es, a su vez, lo que hace justificable ponerle un adjetivo a la teoría; esta vez, nombrándola,
teoría crítica.
Si la racionalidad se precia de arribar al pensamiento científico, será entonces al pensamiento científico y a sus
efectos, a dónde pondrá su foco la teoría crítica. ¿Se ha allanado totalmente el camino para lograr de una vez
por todas, el bienestar de sujeto y su comunidad? O ¿sus propuestas, siendo productos, (discursos), de la
racionalidad, esconden de nuevo, a causa del detenimiento de la reflexión continua necesitada, la irracionalidad
y efectos nefastos y contradictorios contra los mismos objetivos e ideales propuestos?
Siendo entonces, el acto de la racionalidad exigido, en tanto los efectos de los discursos llamados científicos,
aún no han mostrado sus contundentes y acabados efectos positivos sobre el anhelado bienestar social y
humano, se justifica un espacio académico llamado “teoría crítica”, para que todo aquel estudioso, interesado
en el devenir de lo social y lo humano, ponga en cuestionamiento lo ya dicho y lo actualmente dominante en el
plano de la ciencias sociales y humanas calificadas como “Ciencia”. El acto reflexivo sobre lo hecho en torno al
bienestar humano y social es lo convoca en este espacio académico; acto reflexivo que, ineludiblemente, convoca también al acto responsable, que no se puede amparar ya, en la seguridad de un método y una teoría
que, si bien muestras los efectos, no son estos los esperados positivamente para un contexto determinado
